Itaipú Binacional: El inicio de un colapso (Parte III)

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La Edad de Piedra no acabó precisamente por falta de piedras, sino más bien porque existió un nuevo elemento que lo sustituyó con mayor eficiencia: EL BRONCE. Esta realidad se aplica a todos los tipos de herramientas que hemos desarrollado como humanidad, los conocemos como tecnología, y hasta ahora nos ha ido muy bien en ese sentido.
En este contexto de constante y acelerado mejoramiento, la Academia Nacional de Ingeniería de los Estados Unidos ha declarado como prioridad número 1 de sus esfuerzos la consolidación del desarrollo de la energía solar. Esto se debe a que el modelo de producción y distribución actual de la energía continúa siendo cara, sucia, ineficiente y peligrosa.

Cabe destacar que la energía es el mayor producto comercial de la humanidad con una estimativa mercantil de 8 trillones de dólares anuales, y que viene ligada al negocio del transporte, que se encuentra en el orden anual de 4 trillones de dólares. El mercado, no muy tonto, indefectiblemente se ha adelantado a este proceso, y las investigaciones e inversiones en materia de células fotovoltaicas y baterías de alta capacidad fueron exorbitantes en últimos diez años.

Tony Seba, uno de los genios de Silicon Valley, lugar de donde nacen prácticamente todas las innovaciones tecnológicas del mundo, plasmó en su libro: DISRUPCIÓN LIMPIA DE LA ENERGÍA Y EL TRANSPORTE, una documentada y contundente afirmación. Silicon Valley hará obsoletos al petróleo, el gas, el carbón, la energía nuclear, empresas eléctricas y vehículos convencionales para el 2030.
Los datos de Seba indican que dentro de diez años nos será más rentable y seguro adquirir unas tejas con sistemas de captación y producción de energía solar que estar abonando una factura por un servicio eléctrico a una empresa grande, burocrática, cara y centralizada.
Ahora nos preguntamos ante este posible escenario que se encuentra a la vuelta de la esquina: ¿qué será del Paraguay sin la gran colaboración económica de sus poderosas hidroeléctricas? ¿Qué impacto tendría esto en los individuos relacionados directa o indirectamente a este monopolio exclusivo? ¿Habría formas de mitigar inconvenientes sociales que se puedan suscitar?
Predecir el futuro es complicado, imposible. Ya el economista austriaco Friedrich von Hayek hablaba de la fatal arrogancia en intentar coordinar procesos complejos mediante políticas públicas. En consecuencia, desarrolló una teoría del orden espontáneo en la cual demuestra que procesos desarrollados mediante organizaciones descentralizadas y libres a cargo de emprendedores conducen a sociedades a evitar un colapso generalizado y desarrollarse realmente como corresponde.
Si este tema del colapso de grandes empresas no es entendida, debatida como debe ser, tendemos indefectiblemente a grandes problemas en los próximos años. Romper esquemas, paradigmas y modelos es más que un simple desafío; es una obligación en los días de hoy. Es el secreto de los mejores.

Por Jorge Alcaraz, filósofo.

jorgealkraz777@hotmail.com

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