Al servicio de delincuentes

930

A pesar de contar con orden de captura internacional con código rojo, Darío Messer, uno de los prófugos más buscados del país estuvo en una escribanía de Salto del Guairá, departamento de Canindeyú. Esto se descubrió luego de que saltara a la luz pública una carta poder otorgada a favor de la abogada Leticia Bóbeda. El documento fue suscrito en la escribanía de Miguel Alberto Bareiro, el 12 de noviembre de 2018.

Es decir, a pesar de que un grupo de inteligencia de la Policía Nacional estaba supuestamente tras los pasos de Messer, nadie se dio cuenta que el mismo andaba paseándose a sus anchas en esa zona del país.
Al ser cuestionado al respecto, el ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, alegó que están trabajando para localizarlo, pero admitió de posibles agentes corruptos que estarían dando protección a Messer, a quien el expresidente de la República Horacio Cartes le considera su hermano del alma.

Igualmente, ayer se divulgó el informe de la comisión especial del Congreso que investigó a Messer y la conclusión es contundente: “Autoridades institucionales del Gobierno nacional y personas del sector privado, operadores financieros, han contribuido a que Messer, acusado de liderar una red internacional de lavado de dinero, pudiera hacerlo a través de Paraguay”. Además se confirmó que respaldó la campaña electoral de Cartes en 2013 y también tuvo relaciones comerciales antiguas y recientes con el exmandatario.

El caso de Messer es el reflejo de cómo las instituciones del Estado están siendo utilizadas por grupos mafiosos para sus operaciones criminales. Nuestro diario desde hace tiempo viene denunciando que los grupos criminales hace tiempo se adueñaron de la estructura del estado paraguayo y lo utilizan para sus fines ilícitos.

Esta vez se descubrió no por la labor de nuestras autoridades sino por la investigación de la Policía Federal del Brasil, en el marco de la pesquisa del sonado caso Lava Jato.
Messer no solo utilizó abiertamente las instituciones del poder para cometer sus fechorías, sino sigue burlándose de los organismos de seguridad, pues está prófugo hace un año sin que supuestamente la Policía sepa de su paradero. Esto solo demuestra cuán inoperante es nuestro sistema de seguridad interna, además de la podredumbre que campea en las filas policiales, pues evidente que existe un alto grado de complicidad de por medio.
De esta podredumbre no se salva nadie. Hasta los partidos llamados opositores tienen en sus filas delincuentes que financian campañas políticas. Por ello no se puede iniciar un combate frontal ni sanear las instituciones debido a que siempre estos terminan con un pacto de impunidad y de mutua protección. Para comenzar el proceso de limpieza hay que comenzar a barrer con toda la clase política sinvergüenza.

Comments

Comentarios desde Facebook