Luz verde al crimen

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Una cooperación internacional entre Paraguay y España permitió que se desarticulara una red de trata de personas que operaba en estos países. Al menos 12 compatriotas fueron rescatadas de la esclavitud sexual a la que eran sometidas. Ellas habían sido llevadas bajo engaño al país europeo, a través de toda una organización delictiva, que involucraba a compatriotas y extranjeros.

Desde hace varios años se viene advirtiendo de que este flagelo estaba ganando terreno en varios puntos del país, afectando especialmente a departamentos fronterizos como Alto Paraná, Itapúa, Amambay, entre otros, donde son captadas las víctimas. Decenas de jóvenes, engañadas con la promesa de un futuro mejor, son llevadas lejos de su familia y sometidas por estos grupos criminales.

La impunidad y el endeble control de las instituciones de prevención son las principales causas del floreciente negocio ilegal de trata de personas. Este delito está en la agenda del debate público solo esporádicamente, cuando se realizan operativos de esta naturaleza. El resto del tiempo ni siquiera hay acuerdo en las sesiones del Congreso, y el problema pasa inadvertido para agentes de la Policía Nacional y del Ministerio Público.
La trata de persona es la forma más cruel de la degradación humana que mueve millones en el submundo del crimen organizado. Es un problema que requiere de forma urgente un planteamiento conjunto de todas las instituciones, para evitar que más jóvenes caigan en manos de las organizaciones criminales.
Es el reflejo también de la falta de oportunidades para nuestros jóvenes quienes al terminar sus estudios no tienen opciones laborales y se convierten en presas fáciles de la delincuencia, cuando son utilizados como mulas para el tráfico de drogas, o caen fácilmente en las garras de los tratantes, con la promesa de ganar mucho dinero en el exterior.
Ya se registraron varios casos de compatriotas explotados en diferentes países y, coincidentemente, siempre son procedentes de las regiones fronterizas.
Lo más lamentable es que, a pesar de que se suceden los casos, a nivel local y regional no existen campañas educativas que adviertan a las familias a tomar cuidados cuando aparecen las ofertas tentadoras.
Se necesita actuar con firmeza para combatir este flagelo, que se está propagando cada vez más en nuestra región, y adoptar las medidas preventivas para proteger a los jóvenes que son víctimas. Mientras más tiempo se deje luz verde a los criminales, más se fortalecerán las organizaciones delictivas. Si no se toman acciones serias para combatir este flagelo, seguiremos engrosando la estadística de víctimas.

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