Semana de reflexión, no para lamentar

Una de las tradiciones familiares más populares y destacables, sin dudas, es el encuentro en Semana Santa. La elaboración de la chipa, el karu guasu y las anécdotas compartidas. Laboralmente, también uno tiene tiempo de compartir y hacer algunas cosas que entre el ajetreo diario no se nos permite.
Se nos invita a reflexionar en cuanto al sacrificio expiatorio de Jesús de Nazaret, que según el cristianismo representa el peor dolor que un hombre pudiera soportar. Creo firmemente que este es el significado de la Semana Santa; esta época me transporta a aquellos años en que mi abuelita ni siquiera nos dejaba jugar, barrer o comer carne. Siendo una niña no comprendía mucho el porqué ni la gran importancia que significaba esta fecha pero a pesar de todo me ayudó a respetar y guardar reverencia hacia la fe de ellos.
Más allá de esas tradiciones, estos “días santos” se han aprovechado para compartir, farrear, cometer actos de inconsciencia bajo los efectos del alcohol, entre otros.

Espero que este Sábado de Gloria realmente sea así, y no se convierta en un sábado de luto; sábado de ningún sufrimiento para nuestros padres. Así como se nos invita a reflexionar sobre la fe cristiana, a respetar la creencia ajena que también nos sirva de reflexión hacia la importancia de la vida y el valor de la familia.
Recordemos que salimos de nuestro hogar con la bendición de contar con una familia; que al volver a casa también sea una bendición y no símbolo de dolor solo por “aprovechar” la semana libre.

Perla Judith Benítez

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