Vientos de cambio desde el Este

La ciudadanía esteña brindó ayer una gran lección de civismo a toda la sociedad paraguaya. La lucha contra la corrupción que se inició con movilizaciones ciudadanas, que desembocaron en la salida del nefasto clan Zacarías de la Municipalidad, se coronó ayer con el triunfo de Miguel Prieto, un joven dirigente que viene del sector independiente y que fue uno de los pilares de la búsqueda de la transparencia en la administración municipal.

Prieto ganó a todo el aparato municipal, de la gobernación y del gobierno central, que de forma desvergonzada una vez más se puso al servicio del candidato colorado.

El triunfo de Prieto es un claro mensaje a la clase política de una ciudadanía que está harta de la corrupción, de la falta de transparencia, de los viejos caudillos, que siguen creyendo que mediante componendas logradas entre gallos y medianoche se puede seguir estafando a la gente, burlándose de la voluntad popular para seguir dilapidando a gusto y paladar los recursos públicos.

El gran perdedor de estas elecciones es ese estilo de hacer política, personificado en esta ocasión por el vicepresidente de la república Hugo Velázquez, de oscuro pasado en la zona del Alto Paraná, cuando le cupo desempeñarse como fiscal adjunto. Velázquez maniobró y tuvo una activa participación detrás del candidato Wilberto Cabañas, para aliarse con los viejos caudillos del zacariísmo, precisamente contra quienes se había levantado la sociedad esteña.

El otro gran perdedor de la ocasión es el Partido Liberal, que hasta ahora no se anima a desterrar de sus filas a los impresentables del Alto Paraná, quienes también siguen mofándose de sus afiliados, utilizando para sus beneficios particulares el poder que les fue conferido. Teodoro Mercado es un joven dirigente quien también encabezó la lucha por la transparencia, pero se quedó con un vergonzoso 13 por ciento del total de votos, porque detrás estaban Zulma Gómez y Carlos Portillo, políticos que avergüenzan al Alto Paraná.

El pueblo esteño les mandó ese mensaje a los partidos tradicionales, cuyos principales líderes deben tomar nota si es que no quieren que ambas centenarias organizaciones políticas terminen desapareciendo del mapa.
El gran ganador de la jornada de ayer es la ciudadanía esteña, que le pasó la factura al Partido Colorado por la desvergonzada corrupción y la prepotencia de los Zacarías Irún.
Esa ciudadanía harta de la podredumbre es la que derrocó 62 años de hegemonía del Partido Colorado en la capital del Alto Paraná. Es una lección que el coloradismo debe aprender y tratar de depurarse para terminar con los políticos que usan el Partido y el Estado para enriquecerse.
Finalmente, lo más alentador de la jornada de ayer es el triunfo de los jóvenes, lo que devuelve la esperanza de que se inicie un proceso de cambios profundos en el Alto Paraná para combatir la corrupción en otras instituciones. Es de esperar que este sea el inicio del fin de las roscas corruptas que pudrieron Ciudad del Este y todo el Alto Paraná.

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