Desidia

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Aunque de forma tardía, el gobierno desplegó una feroz campaña que busca contrarrestar al mosquito transmisor del dengue en la zona del Alto Paraná. Según señalaron el emprendimiento demandó una inversión de 10.000 millones de guaraníes.

Se desplegaron funcionarios, se realizan fumigaciones y visitas casa por casa tratando de eliminar los criaderos. Sin embargo, los resultados son escasos porque siguen subiendo las cifras de enfermos y ahora de nuevo hay otro caso de muerte con sospecha de dengue.
El Alto Paraná es una zona endémica para esta enfermedad y ya en el año 2011 se había registrado una epidemia con decenas de muertos por el mal. A raíz de aquella dolorosa experiencia en los años siguientes cuando se registraron brotes, pronto estos fueron controlados, sencillamente con las tareas de limpieza, el trabajo de concienciación y la colaboración de los vecinos eliminando los potenciales criaderos del mosquito transmisor. Está demostrado que el problema se controla sencillamente con la limpieza y la responsabilidad de cada uno de controlar su vecindario y su propio patio para evitar que el mosquito se reproduzca.
Este año se dio la particularidad de que al registrarse los primeros brotes de la enfermedad no se desplegaron tareas de concienciación, ni de mingas ambientales para evitar la propagación. La razón de esta desatención de las autoridades es que todos estaban embarcados en sus respectivas campañas proselitistas con miras a las elecciones municipales de Ciudad del Este. El resultado es que actualmente hay miles de compatriotas sufriendo la enfermedad y sus familiares soportando las penurias que significa tener un enfermo en la casa.
Es ineludible la responsabilidad de las autoridades en cuanto a la atención a la salud pública. La tardía reacción ya está significando la posible instalación de una epidemia. Sin embargo, no se puede quitar de perspectiva la responsabilidad individual en cuanto a la sencilla actividad de limpieza del propio patio y del cuidado de no arrojar basura en cualquier parte o cualquier tipo de recipiente que pueda acumular agua.
A la habitual desidia de nuestra gente, propensa a vivir en un chiquero, y de convertir en basurales calles y rutas, también se suma la irresponsabilidad de las autoridades para castigar a quienes contribuyen con la enfermedad, manteniendo terrenos baldíos abandonados o esparciendo por toda la ciudad cubiertas en desuso.
Los fiscales de medioambiente, mientras tanto siguen cómodos en sus oficinas, más preocupados probablemente en alguna recaudación ilegal jugosa, que perseguir a quienes poluyen el medioambiente y atentan contra la salud de la población. El aumento de los casos del dengue es el reflejo de una sociedad inconsciente y de autoridades irresponsables que juegan con la salud de la población.

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