Contrabando

786

Expertos de diferentes países latinoamericanos, reunidos en estos momentos en San José de Costa Rica, en el marco del Quinto encuentro de la Alianza Latinoamericana Anticontrabando (Alac) advirtieron que el grave problema para las inversiones en los países democráticos es el avance del crimen organizado, y que las organizaciones criminales comenzaron a utilizar al contrabando como su principal fuente de financiamento.
En nuestro país, sin embargo, se sigue minimizando el tema del contrabando considerándolo como una actividad casi normal, y se lo justifica con los más diversos y algunos hasta disparatados argumentos. No se tiene en perspectiva que se está alimentando un monstruo que en cualquier momento comenzará a golpear a toda la sociedad.
De hecho ya hay algunas industrias nacionales que ya están sintiendo el impacto del contrabando y los productores agrícolas que constantemente expresan sus reclamos por los daños que les ocasiona el ingreso ilegal de productos. Años de impunidad y complacencia con esta actividad ilegal ha hecho también que miles de familias dependan de ella, por lo que no se puede dejar de considerar que un repentino cambio de política y de control significará también un impacto social de impredecibles consecuencias. Un cambio en la política de control y una posible mayor exigencia deberá también estar acompañado por una respuesta económica a las familias que dependen de la actividad ilegal.
Solo hace unas semanas estallaba el escándalo en Asunción cuando fue detenido el máximo jefe del Detave por encabezar un esquema de recaudación ilegal en los diferentes puestos de control para dar vía libre al contrabando. Para la mayoría no fue ninguna sorpresa porque históricamente los aduaneros fueron los ejemplos más claros de enriquecimiento ilícito y nunca fueron investigados. La razón es muy sencilla, los maletines de la coima provenientes de los diferentes puestos aduaneros siempre llegaron a Asunción, hasta el Palacio de López, el Palacio de Justicia y el Palacio Legislativo.
Todos los gobiernos prometieron acabar con estos maletines, sin embargo, salta a la vista que eso no pasó más allá del discurso, porque todo el esquema siguió y sigue tan campante. Los cambios en Aduana siempre fueron apenas una rotación. La rosca corrupta permanece intacta.
El gobierno de Mario Abdo Benítez viene jactándose desde un principio del combate al crimen organizado, pero ese combate se ha reducido simplemente a la detención de delincuentes brasileños y algún que otro narcotraficante. Ahora que se advierte que el crimen organizado se financia con el contrabando, lo urgente sería empezar a combatir con seriedad esta fuente de financiamiento. El primer paso podría ser una restructuración profunda y una limpieza de todos los puestos aduanero y la exigencia al Ministerio Público para que investigue cómo es que acumulan tanta riqueza los funcionarios de dichas dependencias.

Comments

Comentarios desde Facebook