Dictadura

Dictadura

La ayuda humanitaria que se envió a Venezuela, sábado último, desencadenó una fuerte represión de parte del dictador Nicolás Maduro. El incidente dejó como saldo varios muertos y centenas de personas heridas.

Maduro en total desprecio por la vida de sus compatriotas, respondió con extrema violencia al intento de recibir ayuda. No permitió que los venezolanos tengan un pequeño oxígeno de bienestar, en medio de tantas limitaciones.

La aglomeración de venezolanos en la frontera con Colombia y con Brasil a la espera de medicamentos y alimentos es una clara prueba de que no la están pasando bien, por si haya alguna duda de la grave situación que atraviesan. Además miles de venezolanos que huyeron de su país y están diseminados por el mundo, desarraigados, abandonados a su suerte son prueba de la crítica situación que atraviesan a tal punto de obligarlos al éxodo masivo.

Sin entrar en la discusión de los motivos que llevaron a Maduro a aislar a sus compatriotas, al cerrar su frontera y por ende no permitir el ingresos de productos básicos como alimentos y medicamentos, está atentando contra la vida de los venezolanos. Y más directamente atenta contra sus vidas cuando atacan a tiros a los que intentaban ingresar ayuda o cada vez que hay alguna movilización en su contra.

No se puede tolerar ningún menoscabo a la libertad de los seres humanos como lo están haciendo en Venezuela. Mal podría el gobierno de Maduro hablar de liberar a su país de lo que considera “oligarquía norteamericana” cuando todos los días atenta de forma criminal no solo contra la libertad sino contra la propia vida de sus compatriotas.

No hay buenas ni malas dictaduras, son dictadura cualquier sometimiento de un pueblo en forma absoluta y unilateral por parte de una sola persona y es inadmisible. No hay ningún argumento que pueda ser válido para aceptar las despreciables actuaciones de Maduro o de cualquier otra dictadura similar.

Es inadmisible que se siga apoyando esta forma desfasada, fracasada y humillante forma de gobierno. Sus prácticas denigran en todas sus formas al ser humano, con la total falta de tolerancia a la diversidad ideológica, la libertad y otros derechos intrínseco del hombre.

La necesidad de reencauzar la democracia es urgente y requiere la cooperación de toda la región para liberar a los venezolanos. Venezuela es el más elocuente ejemplo del fracaso del socialismo siglo XXI y Maduro se ha convertido en un autócrata que representa un peligro para su propio pueblo. Afortunadamente cada vez hay más venezolanos que apuestan por la libertad y el dictador va quedándose cada vez más solo.

 

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