El derecho a una vivienda digna

Urge en Paraguay ir más allá del pensamiento superficial que se resume en frases como: “el pobre es pobre porque quiere” o “el que quiere puede”.

Existen condicionantes estructurales que impiden a millones de personas acceder a derechos básicos en nuestro país. Por ejemplo, la dictadura del general Alfredo Stroessner, cuyo secretario privado fue nada más y nada menos que el padre de nuestro actual Presidente, fue un periodo clave para la profundización de las desigualdades económicas y sociales en Paraguay. Fueron casi cuatro décadas, en las que se desarrolló el modelo excluyente que rige hasta hoy.

Como resultado de ese régimen, tenemos 7,8 millones de hectáreas de tierras malhabidas, según el último informe de la Comisión de Verdad y Justicia. Se sabe quiénes son los dueños, la superficie, el departamento, distrito, año, número de finca y número de título de esas tierras.

Pero el gobierno de Marito “de la gente” nada hace para recuperar esas tierras y redistribuirlas equitativamente.

Se criminaliza, violenta y expulsa a miles de familias que intentan acceder a un pedazo de tierra. No hay derecho a vivienda digna, ni para los sin techos desalojados, ni para aquellas personas que fervientemente defienden la propiedad privada por encima de la vida y la dignidad humana.

¿Cuándo se atacará a los reales responsables de esta desigualdad?

Por Sofía Masi Verón

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