Suman diez muertos en motín en San Pedro

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Otro interno falleció ayer a consecuencia de las heridas recibidas en el  amotinamiento  en la Penitenciaría Regional de San Pedro. Con esto totalizan diez los muertos. Tras el suceso, el reclusorio fue intervenido y el director Wilfrido Quintana destituido.
José Osorio, de 31 años, fue el décimo fallecido del sangriento enfrentamiento entre miembros del Primer Comando da Capital (PCC) y el clan Rotela. De acuerdo al informe del médico de guardia Germán Torres, el Hospital de Trauma recibió a cinco internos provenientes de San Pedro con heridas varias, siendo Osorio el que se encontraba en estado de gravedad, pues tenía una herida penetrante en el tórax lado izquierdo.
Entre los reclusos trasladados a Asunción también se encuentra, Alberto Duarte, quien recibió un disparo de arma de fuego en el ojo. La bala afectó solo la cavidad ocular, comentó el galeno.

El enfrentamiento entre los reclusos terminó con cinco decapitados y tres calcinados; los fallecidos además de Osorio fueron identificados como: Nelson Pereira, Hugo Díaz, Sergio Cabrera, Carlos Segovia, Lucas Ayala, Junior Díaz, Denis Paredes, Alcides Paredes y Bruno Cutier, todos pertenecientes al clan Rotela.

El ministro de Justicia, Julio Javier Ríos, anunció la destitución del director de la cárcel de San Pedro, Wilfrido Quintana, quien será reemplazado por Ricardo Ortiz. También fue sacado el director de Establecimientos Penitenciarios, Blas Martínez, y asumió en su lugar Víctor Servián.
Por otra parte, el encargado de la cartera de Justicia comentó que en horas de la madrugada del lunes una comitiva fiscal ingresó a la penitenciaría, donde se comprobó irregularidades de la administración, como el caso de reclusos que habitaban una vivienda fuera de la cárcel y la existencia de una supuesta granja.
Este régimen se aplica para presos en situación de semi-libertad y la prisión de San Pedro no contaba con autorización del Ministerio.
La “granja”, que fue descubierta, estaba equipada con electrodomésticos y era habitada por cuatro peligrosos reclusos que vivían de manera privilegiada.
Tenían en su poder hasta vehículos y armas, e inclusive vivían con sus familiares.