El Paraguay olvidado

La deuda de la clase política es grandiosa con la población paraguaya. Todos aportamos con una importante parte de nuestro trabajo, vía impuestos directos o indirectos, con un presupuesto diseñado y estructurado para brindarnos servicios básicos como salud, educación, obras públicas o seguridad.

Cargado de optimismo, cada nuevo gobierno hace la promesa de que las instituciones del Estado encargadas de dichas acciones cumplirán sus objetivos decididamente o estarán acercándose a la tan esperada meta cada vez más.

Es un bello discurso que puede seguir arrancando el aplauso de ciertos ingenuos o despertar fe en optimistas extremos. Pero a la larga es evidente que las cosas van de mal en peor y no queda de otra que aceptar los hechos y tomar ciertas promesas con el mayor realismo posible.

La ciudadanía ya en muchos casos ha decidido doblarse las mangas y solucionar problemas de motu proprio, tanto sea realizando polladas para comisarias, sorteos para empedrados, festivales para puestos de salud o como lo acontecido esta semana en San Pedro de Ycuamandyyú, donde dos aulas de la escuela Padre Vicente Valenzuela que se encontraban en deplorables situaciones van siendo refaccionadas por los propios pobladores de la ciudad con recursos propios.

Para este caso puntual el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) como así también la Gobernación y el Municipio no dieron respuestas a los ciudadanos a pesar de las reiteradas solicitudes remitidas.

También no es un dato menor que con el aporte de padres, docentes y ciudadanos de bien la obra solo llegará a costar entre 30 a 32 millones de guaraníes, todo esto teniendo en cuenta varios detalles a ser construidos y mejorados para la institución.
Es decir, los costos serán muchos menores, la calidad superior y los plazos optimizados al máximo, debido a que estos tipos de acciones, verdaderamente públicas y honestas, tienden a garantizar resultados muy superiores en lo general.

La escuela tampoco cuenta con agua potable ni electricidad. Y es un fiel reflejo de lo que la corrupción política y el egoísmo son capaces de hacer, colocando a millones de compatriotas a una vida distanciada de la dignidad.
Infelizmente, este es el Paraguay olvidado pero que se resiste a sobrevivir a pesar de todo.

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