Transparencia

Uno de los avances más significativos conquistados por la población paraguaya en los últimos tiempos consistió en la promulgación de la Ley 5282, de Libre acceso ciudadano a la información pública y transparencia gubernamental, obtenida luego de mucha presión por parte de toda la sociedad civil. La referida ley permite y garantiza a todos los paraguayos el acceso a todo tipo de información pública mediante la implementación de modalidades, plazos, excepciones y sanciones que promuevan la transparencia del Estado.

En cierta medida, esta plataforma legal ya ha permitido a un pequeño grupo de ciudadanos conocer y cuestionar diversas acciones como mínimo llamativas realizadas por las diversas instituciones del Estado y es hasta probable que los sinvergüenzas se cuiden un poco más antes de cometer algún hecho ilícito.
Sin embargo, la citada ley no basta por sí sola; aún es mínimo el involucramiento y presión para con el sector público a fin de utilizar a cabalidad esta herramienta legal y, por otro, gran parte de los corruptos ubicados en puestos públicos continúan desarrollando las más diversas artimañas para encubrir sus fechorías y, peor aún, de manera descarada hacen caso omiso a cualquier cuestionamiento.
En total contrasentido a los avances obtenidos en pro de la transparencia, desde el seno del Poder Legislativo se gesta una nefasta iniciativa proveniente del sector llanista que consiste en un proyecto de ley de protección de datos personales.
Con la excusa de salvaguardar datos reservados, los senadores Fernando Silva Facetti y el destituido Dionisio Amarilla pretenden realmente limitar el acceso a la información pública como las declaraciones juradas.
A través de diversos puntos, la propuesta llanista intenta permitir la exclusión de datos personales como los contenidos en las declaraciones juradas de los funcionarios públicos, además de desmotivar a los solicitantes, puesto que deberán pedir al titular su autorización y justificar la razón del pedido. A esto se suma todo un aparato de amedrentamiento a los ciudadanos de bien interesados en el correcto uso de los recursos públicos.
Los senadores nuevamente intentan traicionar las razones por las cuales fueron elegidos. Está más que claro que continúan obstinados con esconder sus oscuras actividades y seguir utilizando la plata de la gente para mejorar su posición económica. ¡Una vergüenza!

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