Dudosas promesas

Esta semana se ha realizado una nueva cumbre de poderes del Estado convocado por el Presidente Mario Abdo Benítez en la cual fueron partícipes los ministros del Poder Ejecutivo, el presidente del Congreso, Blas Llano y el titular de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Jiménez Rolón y otros. A estos también se sumaron ciertos referentes del sector empresarial y productivo del país de manera a analizar aspectos sensibles que tienen relación con la administración pública del país.

Uno de los resultados del mencionado encuentro consistió en el Decreto Nº 2.180 que restringe nuevos nombramientos y limita la contratación de personal, además de la compra de vehículos, pone tope a las compras públicas por vía de la excepción, equipos de oficinas, gastos protocolares y servicios de catering.

Todos estos delineamientos están enfocados en reducir significativamente el gasto público de cara al presupuesto 2020 y sostener el equilibrio financiero del Estado atendiendo la dura recesión económica que ha impactado fuertemente a todos los sectores productivos del país y las constantes críticas que la ciudadanía ha vertido sobre los distintos órganos del gobierno ante hechos vergonzosos de mala administración.

Estas acciones que podríamos interpretar como una leve mea culpa de todos los estamentos públicos, evidentemente es interesante, pero sabemos que no bastará ante tantos desfalcos que vivimos todos los días como contribuyentes.

Una verdadera reforma del Estado es más que necesaria en todos los aspectos. Los extravagantes gastos en funcionarios públicos que no producen nada para el país, desgasta y carcome el presupuesto público, instituciones prácticamente inútiles pululan por doquier dentro de las asignaciones presupuestarias del Ministerio de Hacienda y continuamos solventando empresas públicas que no despegan y no serán viables jamás en manos del Estado.

La Cumbre de poderes es importante, sin embargo, no sirve para recuperar un déficit que ya traemos arrastrando desde hace años, y que crece vertiginosamente. Estas soluciones que en teoría suenan bonitas son solo espejitos ante el grave problema que sufrimos como país pobre que tambalea en sostener a un Estado lento y pesado que nos genera más problemas que soluciones.

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