Corrupción

Esta semana fuimos testigos una vez más de la gran jugada que realizan algunos sectores acaudalados del país con relación a manipular a gusto los supuestos órganos de control que disponen las distintas instituciones públicas del país.

Es prácticamente una cultura instalada y un secreto a voces las inescrupulosas actividades de ciertos grupos comerciales y empresariales que trafican su influencia de manera a obtener ventajas extraordinariamente significativas con respecto al ingreso al país de todo tipo de productos sin pagar los respectivos tributos contemplados para el resto de los comunes.

La denominada “Operación Llamada” llevada a cabo por el Ministerio Público y encabezado en este caso por el fiscal René Fernández desveló un multimillonario mecanismo de contrabando de celulares que operaba en Ciudad del Este a plena luz del día desde hace un buen tiempo.

Con más de 15 allanamientos que involucran en promedio a unas seis empresas dedicadas a la importación de productos electrónicos desde los Estados Unidos, se pudo constatar que el esquema lograba ingresar al país mercancías de manera totalmente ilegal por un valor que rondaría los US$ 500 millones de dólares.

Es inadmisible que estos tipos de hechos continúan ocurriendo en el país de manera tan aberrante y demuestra que nuestros supuestos organismos institucionales encargados de prevenir tales delitos, hacen la vista gorda a las mafias que proceden con total tranquilidad para lograr sus múltiples fechorías.

La Seprelad, la Secretaría de Estado de Tributación, la Policía Nacional, Aduanas y el propio Ministerio Público son en gran medida responsables por estos ilícitos que lastiman de sobremanera las arcas públicas y desembocan en una competencia desleal con otros importadores que con esfuerzos intentan cumplir con los requisitos establecidos por la ley.
Este tipo de rosca delictiva solo es posible gracias a una gran cantidad de funcionarios públicos de todos los escalones del gobierno que permiten estas maniobras para perpetrar una evasión de proporciones gigantescas. No obstante, hay que esperar que las investigaciones lleguen a buen puerto y que todos los responsables sean sancionados. Estamos acostumbrados a grandes procedimientos, que luego por el camino “oparei”, y sirven solamente a enriquecer más a funcionarios corruptos.

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