Inseguridad de cada día

Esta semana el senado paraguayo pidió explicaciones sobre la crisis engendrada ante la constante inseguridad en el país a los funcionarios del gobierno encargados de la seguridad interna. Las autoridades convocadas fueron los ministros Juan Ernesto Villamayor, Interior, y Bernardino Soto, Defensa, además de Arnaldo Giuzzio, jefe Antidrogas; Walter Vázquez, comandante de la Policía, y la fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez.

La propuesta hecha por la cámara alta tiene la finalidad de que los citados den explicaciones sobre la inacción ante los motines penitenciarios, los atentados del crimen organizado y la falta de resultados en la lucha contra bandas criminales como el EPP.

Infelizmente poco o nada sabemos de esta acción que se realizó prácticamente a puertas cerradas, puesto que la misma pasó totalmente desapercibida ante la ciudadanía y la propia prensa.

Uno de los mayores dramas que vivimos todos los ciudadanos que habitamos en este país, es el alto riesgo que implica estar a merced de todo tipo de criminales en todas las escalas y categorías.

Las calles están tomadas por los criminales, y los boletines de prensa no paran de emitir informes tras otros, de cómo personas honestas y trabajadoras son golpeadas, asaltadas y asesinadas todos los días, en todos los puntos del país.

Las bandas brasileñas dominan todo el escenario penitenciario, y hasta podíamos decir que las cárceles son universidades de formación para nuevos integrantes de facciones internacionales cuyo poder mafioso supera de sobremanera a la minúscula capacidad policial.

Por otro lado, el EPP continúa más firme que nunca, a pesar de que el estado esté invirtiendo cientos de millones en detrimento del presupuesto público en personal, logística, inteligencia, armamento, los resultados hasta podrían resultar cómicos en términos generales .
La seguridad no es prioridad para nuestras autoridades, y es una cuestión tan relevante, que es hasta ofensivo entender que no existen acciones claras y concretas tanto sea para depurar las instituciones cómplices, como así también desarrollar las estrategias que solucionen el problema de fondo. El Paraguay pierde en demasía con la inseguridad, nos volvemos poco atractivos al mundo y la gente vive intranquila. La seguridad debe de ser una prioridad siempre, pero hasta ahora es solo una frase muerta en los discursos políticos.

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