Crisis política

Existen fuertes sospechas de que el actual vicepresidente de la República, Hugo Velázquez, se encuentra involucrado en una redacción hecha a medida del acta bilateral de acuerdo entre el Paraguay y el Brasil en el caso de la negociación energética de Itaipú con la intención de favorecer a empresas brasileñas a expensas de los intereses nacionales.
El hecho llega a tener mayor preponderancia cuando el propio expresidente de la ANDE, Ing. Pedro Ferreira, da a entender que él llegó a ser inducido a declinar puntos beneficiosos del citado acuerdo binacional por personas del entorno de la Vicepresidencia, trayendo como pruebas evidentes unos mensajes de texto claros y contundentes.
Es así que sale a luz el nombre de José Miguel Rodríguez González, un joven abogado de tan solo 25 años que, adjudicándose directrices del Presidente y Vicepresidente de la República, llega a interferir en las más altas decisiones de las negociaciones con el Brasil, con el agravante de que también llevaba la representatividad de las empresas brasileñas en el Paraguay.
Este lamentable hecho, desde cualquier punto de vista, es solo una fiel demostración de que el Gobierno no demuestra el más mínimo interés en tomar en serio las causas nacionales, que son transcendentales para el futuro de la patria.
Mario Abdo Benítez continúa improvisando, y cuando más investigamos, más aumenta la decepción de la ciudadanía respecto a su gestión. La clase política paraguaya se encuentra ante una vertiginosa crisis, y su descrédito frente a la población es cada vez más evidente. Se constata una preocupante decepción de la ciudadanía, y no se avizoran perspectivas de cambio. Hay un hartazgo generalizado que exige una urgente rectificación de rumbos.
El país necesita con urgencia de verdaderos patriotas al frente de todas nuestras instituciones. Inmensa oportunidades de desarrollo y bienestar para los compatriotas se pierden por intereses mezquinos de sinvergüenzas agazapados en todas las instituciones.
La soberanía energética en la Itaipú debe ser una causa nacional; la estrategia de cómo proceder ante esta situación debería de estar integrada en todas nuestras instituciones con un argumento preciso. Es la única posibilidad que tenemos todos los paraguayos de lograr mayor provecho a uno de los recursos más apreciados por cualquier pueblo del mundo: energía limpia, eficiente y barata.

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