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Sin solución

Sin solución

Un grupo de tomateros de varios distritos del departamento de Caaguazú se manifestaron días pasados arrojando varios kilos de tomate sobre la ruta, en repudio al ingreso masivo de este producto de contrabando. Igualmente otro grupo se manifestó en el distrito de Juan E. O’Leary, en Alto Paraná, por los mismos motivos.

Los productores de tomate no son los únicos afectados por el ingreso ilegal de productos a nuestro país, están también los avicultores, zapateros, además de los importadores de informática y telecomunicaciones, pues hace unas semanas se desmanteló un mega esquema de contrabando de celulares, en Ciudad del Este.

En abril pasado, el presidente Mario Abdo Benítez dispuso que el Departamento Técnico Aduanero de Vigilancia Especializada (Detave) deje de funcionar. Esto tras descubrirse un enorme esquema de coima que involucraba a los jefes y funcionarios de Detave, además policías y hasta a periodistas. Las funciones de esta dependencia fue absorbida por la Coordinación Operativa de Investigación Aduanera (COIA).

A casi cuatro meses de que se haya ejecutado el operativo denominado “Brillante”, que derivó en la detención de decenas de involucrados en el esquema de coima de Detave, prácticamente no hubo cambios.

Los productos de contrabando están fluyendo normalmente en las aduanas de todos los puntos fronterizos del país. El mercado local está lleno de productos ilegales, mientras los compatriotas afectados deben pasar penurias, pues no pueden comercializar sus productos a precio medianamente regular.

Desde hace décadas estamos dando vuelta sobre lo mismo. Cada tanto las autoridades se ufanan de realizar de mega operativos, pero en la realidad no se genera cambio alguno, ni se observa ninguna señal de mejoría. Como medidas de fachadas para la opinión pública, destituyen a unos cuántos funcionarios o a veces apenas son trasladados a otros puntos del país para que todo siga igual. Ninguna de las medidas, algunas presentadas con mucha parafernalia, sirvieron para extirpar o al menos aminorar la galopante corrupción en Aduanas.
Como consecuencia el contrabando nunca mermó. Los aduaneros se enriquecen y los productores están cada vez más aniquilados.

Mientras no se tomen medidas serias, que incluya una política integral para acabar con este flagelo no habrá cambio y el contrabando seguirá gozando de buena salud.

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