Herencia Zacarías: ANR sin líderes emergentes

La ANR se encuentra sin líderes emergentes en Ciudad del Este, tras la era de los Zacarías, quienes convirtieron el partido en un negocio familiar. Mientras que el liderazgo del gobernador Roberto González Vaesken se diluyó por sucesivas pifiadas. El PLRA y los independientes están con mejores perspectivas para 2020.

Durante 17 años de hegemonía en Ciudad del Este, el exintendente y actual senador Javier Zacarías Irún convirtió la ANR en un negocio familiar para catapultar a su esposa Sandra McLeod a la intendencia en el período 2007-2018. Además, a su hermano Justo Zacarías la a diputación, a su cuñada Rocío Abed como suplente 1 de Diputados y a su sobrino Alejandro Zacarías a la concejalía esteña.
El senador Zacarías también formó un selecto grupo de acólitos integrado por la patotera Aida Molinas, Nery Jara, entre otros, quienes acaparaban los espacios electorales sobrantes.
De esa manera el legislador cartista creó un esquema político, que impidió el surgimiento de líderes naturales dentro de su sector.
La incorporación de Alejandro Zacarías -sin trayectoria política, liderazgo ni preparación academica- a la concejalía denota que el senador pretendía instalar una dinastía en Ciudad del Este al menos hasta la segunda generación. Pero este plan se encamina al fracaso porque Alejando es un intrascendente que se autodesacretica en cada intervención.
El último líder emergente que surgió en filas de la ANR es el diputado Ulises Quintana, de Colorado Añetete, quien emergió precisamente fuera del zacariismo.
Quintana tenía altas posibilidades de fortalecer su liderazgo hasta erigirse en el principal caudillo colorado de Alto Paraná. Sin embargo, en solo tres meses de mandato legislativo fue imputado por sus vínculos con el presunto narco Reinaldo Javier Cabaña, alias “Cucho”; además, se instaló fuertes sospechas de que su campaña fue financiada por el narcotráfico.
Con la desgracia judicial de Quintana, el gobernador Roberto González Vaesken (Añetete) se deparaba ante una coyuntura política propicia para convertirse en el principal líder de la ANR en Alto Paraná. Pero sus reiterados papelones le alejaron de su deseo de ser el caudillo esteño con proyección.
González Vaesken intentó enfriar el proceso de intervención de la Municipalidad para salvar a McLeod de Zacarías de la destitución. La maniobra generó la indignación de los esteños. Igualmente, su salida de Añetete por “faltas de respuestas”, según sus palabras, del Gobierno de Mario Abdo Benítez y su posterior reintegración al oficialismo; además, de los escándalos familiares degastaron la figura de González Vaesken.

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