Anécdotas y vivencias que marcaron los pasos

Thomas Beck , trabajó en el Diario Vanguardia en distintas áreas, como periodista del área Locales, jefe de Redacción y editor, desde 1999 hasta 2012. Hoy nos recuerda una de las tantas anécdotas de esos días.
Una de las primeras anécdotas que recuerdo fue a finales del año 1999, cuando el diario recién salía a la calle.
El periodista Nelson Esquivel y el reportero gráfico Gustavo Núñez fueron enviados al norte del departamento para investigar la existencia de pistas clandestinas usadas por contrabandistas y narcotraficantes en dicha región.
En aquellos tiempos, la comunicación vía celular en esos lugares alejados era pésima y recuerdo que en un momento dado, “se perdió contacto” con los mencionados, motivo por el cual “se dispararon todas las alarmas” en el diario.
Después de muchísimos intentos infructuosos de tomar contacto con los “desaparecidos”, se decidió iniciar la búsqueda sin que nadie se retire del diario, hasta tanto se tenga noticias de los desaparecidos.
Recién a la mañana siguiente, después de pasar una noche de insomnio, incomodidad y preocupación por los compañeros, pudimos saber que los mismos estaban bien (mejor que nosotros en realidad), y que debido a la lluvia, ya no pudieron salir del lugar donde se encontraban ni dar aviso al diario sobre la situación.
Fue la primera de las muchas “trasnochadas” que viviríamos en la redacción.

Dormido en la guardia…
Tuve la oportunidad de trabajar en dos facetas en este periódico, primero como reportero del crimen y luego en la sección de deportes.
En esa época, cualquier trabajador dedicado a las crónicas policiales debía estar en alerta las 24 horas y de ser posible dormir con un ojo abierto para no perderse ninguna información. Recuerdo decenas de anécdotas, pero una en especial, como si fuera de ayer.
Estaba muy cansado luego de una jornada agotadora y por primera vez dejé de lado a la “maldita” frecuencia. Y decidí dormir plácidamente, sin preocuparme de nada, pero a la mañana siguiente me llevé una verdadera “pesadilla”.
Justo esa noche hubo un infernal tiroteo entre policías y delincuentes. Se dispararon desde San Alberto hasta el kilómetro 7 de Ciudad del Este. El resultado de la refriega, si mal no recuerdo, fue de cuatro muertos y me “tragué” la info. Ciertamente en la reunión mañanera me llevé una soberana reprimenda de parte del “dire” de aquel entonces.

Operativo zapato
El asignado a área política Fredy Flores sufría una dolencia en un pie, por lo que siempre andaba en zapatillas por la redacción. Repentinamente llegó al diario el entonces candidato a senaduría Stephan Rasmussen (PPQ) en compañía del aspirante a diputación José Ayala Cambra. Ambos esperaban a Flores en la recepción, precisamente frente a una escalera, en cuya parte inferior el compañero guardaba un zapato para “emergencia”.
Una compañera pidió a los candidatos subir a la sala de reuniones, para que mientras, otra colega recoja el calzado, de modo a que Flores se presente dignamente ante sus visitantes.

Con mayor empeño
En diciembre del 2007, un incendio destruyó la redacción del diario. Fue un día sábado y mirando los destrozos, todos creían que era imposible que el diario salga a las calles el lunes siguiente, como de costumbre. Pero el domingo a la mañana todos se pusieron las pilas y trabajaron como condenados, limpiando e instalando una “miniredacción”, en la sala de publicidad, en la planta baja. Todo el esfuerzo valió la pena, pese a los pronósticos nada alentadores y contra viento y marea, el diario salió a las calles, el día lunes, en horario normal. El gerente técnico, Édgar Ayala, en tiempo récord instaló computadoras, red y servidor, para que todo sea posible.

Dirigentes iracundos
En una de las tantas hazañas de los trabajadores de Vanguardia se recuerda una titánica cobertura contra todo un estadio.
Fue en una cobertura la Liga Paranaense, cuando los reporteros de repente fueron rodeados por algunos dirigentes y aficionados del club local. Todos gritaron casi al unísono improperios irreproducibles y luego los echaron del estadio.

Pero como cualquier periodista resistieron estoicamente la arremetida, sin moverse siquiera un milímetro del lugar. ¿El motivo de la ira de los dirigentes? una publicación que señalaba que el rival de turno, el visitante, se presentaba como favorito para ganar aquel juego.

Dormido en la guardia…


Tuve la oportunidad de trabajar en dos facetas en este periódico, primero como reportero del crimen y luego en la sección de deportes.
En esa época, cualquier trabajador dedicado a las crónicas policiales debía estar en alerta las 24 horas y de ser posible dormir con un ojo abierto para no perderse ninguna información. Recuerdo decenas de anécdotas, pero una en especial, como si fuera de ayer.
Estaba muy cansado luego de una jornada agotadora y por primera vez dejé de lado a la “maldita” frecuencia. Y decidí dormir plácidamente, sin preocuparme de nada, pero a la mañana siguiente me llevé una verdadera “pesadilla”.
Justo esa noche hubo un infernal tiroteo entre policías y delincuentes. Se dispararon desde San Alberto hasta el kilómetro 7 de Ciudad del Este. El resultado de la refriega, si mal no recuerdo, fue de cuatro muertos y me “tragué” la info. Ciertamente en la reunión mañanera me llevé una soberana reprimenda de parte del “dire” de aquel entonces.

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