Hasta la última gota de tinta

A tres meses de completarse dos décadas de ininterrumpida circulación, el diario Vanguardia, el primer periódico impreso del interior del Paraguay, toma un nuevo rumbo ante los efectos disruptivos de la digitalización masiva de la información.

En la última década, la venta de ejemplares y publicidades en los periódicos impresos ha sufrido una sustancial caída. Esto no solo ocurre en nuestra ciudad o en nuestro país, sino en todo el mundo.
Como la forma en la que nos informamos ha cambiado, resulta inevitable ajustarnos a los nuevos tiempos. Ocurre en todos los otros sectores donde constantemente se hacen ajustes para adecuarnos a las nuevas realidades y acomodarnos a los avances tecnológicos.
Por su parte, el periodismo está aún en esa búsqueda de su nueva identidad en la era digital. No se sabe cómo serán sus próximos años en medio de esta constante innovación. Lo cierto es que el periodismo siempre será esencial en cualquier sociedad.
Se ha intentado y se sigue intentando de todo para mantener viva la versión impresa de los diarios, desde sacar ediciones perfumadas, volver a la forma tradicional de hacer periodismo con grandes reportajes y crónicas, reducir cantidad de páginas, bajar los precios, entre otras medidas, pero todas son ensayos hasta ahora.

Cuando fuimos informados del cese de la edición impresa del diario Vanguardia en la redacción, fue como una crónica anunciada, pues todos los medios están afrontando una crisis. Si bien una profunda pena se reflejó en el rostro de todos al momento de recibir la noticia, la tristeza no duró mucho. Todos tomaron con mucha madurez e incluso humor, pusieron más empeño que nunca para lucirse hasta con la última gota de la tinta de la edición de hoy que se despide con mucha altura.

Cuando uno tiene la tranquilidad de haber dado lo mejor de sí, le invade la tranquilidad del deber cumplido. El reconocimiento de cada uno de nuestros lectores, quienes nos acompañaron en todo este tiempo es sin duda la mejor recompensa que pudimos obtener.

Todos los que pasaron por esta redacción saben lo que significa la batalla diaria de sacar a las calles el diario todos los días. Fueron años de intensas emociones, alegrías, tristezas y al llegar en este momento es inevitable revivir todo lo que aprendimos en este proceso, como personas, como profesionales y como una gran familia.

Muchas de las tapas con gran repercusión se hicieron en medio de anécdotas inimaginables que guardaremos en el recuerdo, todos los que vivimos esta privilegiada experiencia de ser testigos de la historia de esta ciudad, siempre en primera fila.

Nos despedimos con altura, dando lo mejor de cada uno hasta la última gota de tinta y estamos preparados para volver si así los cambios requieren, con la misma pasión y entrega de siempre.

Tereza Fretes Alonso.

Facebook Comentarios