Salud pública permanece con múltiples necesidades

El Hospital Regional de Ciudad del Este soporta diversas necesidades de manera permanente. Están en falta insumos básicos, reactivos para test de influenza, Oseltamivir y antibióticos varios. Además la institución está colapsada de pacientes y faltan camas para internados en varios servicios.
Pacientes del Hospital Regional de Ciudad del Este se quejan constantemente por la falta de insumos, medicamentos y camas para internados en los diferentes servicios. Actualmente hay escasez de algunos antibióticos específicos y oseltamivir que es fundamental para tratar casos de influenza. La mayoría de los que acuden al centro asistencial no tiene recursos para comprar los remedios.

Además los insumos básicos como jeringas, guantes, hilos de sutura y otros (dependiendo del tamaño), están en falta casi siempre, en el Pabellón de Traumas del hospital.

Según los directivos de la institución, el problema siempre se da nivel central. El ministerio de Salud Pública (MSP) envía lotes de insumos y medicamentos dos veces al mes pero hay ocasiones en el que el envío se retrasa.

De igual manera la cantidad de insumos enviados por lo general no alcanza para dar abasto a la demanda actual de pacientes, no sólo en el Hospital Regional, sino en todos los centros asistenciales públicos de la región.

OTROS DRAMAS
Varios sectores del centro asistencial están clausurados temporalemente para que se ejecuten las reparaciones que hacen parte del proyecto de revitalización de la institución. El espacio reducido, la falta de baños, la suciedad y los ruidos intensos, son los problemas que generan mucho desorden en el centro asistencial, desde abril pasado.

Son cerca de 600 los pacientes que acuden al hospital diariamente, en busca de atención médica, pero la estructura ya no soporta tanta afluencia de personas. “Todos los días recibimos a demasiada gente. La situación es caótica porque los pasillos se llenan, no hay baños, el local está sucio y las quejas son constantes“, señaló la licenciada María Bogado, una de las funcionarias.
Otro problema es que el único tomógrafo está descompuesto desde diciembre del año pasado.

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