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Marky Ramone: el punk es no tener miedo a ninguna consecuencia

Marky Ramone: el punk es no tener miedo a ninguna consecuencia

Marky Ramone sigue llevando como legado el nombre de la banda que, a cuatro tiempos, dejó su huella en la historia. Hoy, el baterista, cuyo nombre real es Marc Bell, celebra a los Ramones cantando sus canciones, acompañado por su grupo Blitzkrieg. El músico regresa ahora por cuarta vez al país para actuar en el festival Ciudad Punk, el jueves 14, en el Casco Antiguo.

“Siempre regresaré a cualquier país que me quiera de vuelta”, empezó diciendo Marky Ramone en comunicación telefónica con ABC Color, desde su departamento en Nueva York, al hablar sobre el festival que le permitirá reencontrarse con sus seguidores paraguayos. El baterista recordó también a los fans sudamericanos, afirmando que son “los mejores”.

Luego del comentario de rigor sobre el regreso, Marky ya recordó a la banda oriunda de Queens, con la que estuvo por 15 años y con la que grabó 10 álbumes de estudio: los Ramones. Dicho grupo empezó conformado por Joey, Johnny, Dee Dee y Tommy, en los inicios de los años 70. Pero el último tenía problemas con la banda, por lo que los demás miembros estaban descontentos.

Por esos tiempos Marc Bell frecuentaba mucho el CBGB, un club neoyorkino donde dieron sus primeros pasos los Ramones, entre otras bandas de punk rock y new wave. Allí conoció a dicho grupo del cual él era “fan”. Primero fue Dee Dee quien le expresó que lo querían a él como baterista, hasta que el mismo Tommy le propuso cederle su puesto. Marky audicionó y quedó. En cuestión de semanas ya estaba grabando “Road to Ruin”, que contiene el tema “I Wanna Be Sedated”. El resto es historia.

Acerca del por qué continuar cantando canciones de los Ramones, Marky señaló que es algo que hace porque quiere y debe. “Lastimosamente, Joey, Johnny y Dee Dee fallecieron demasiado pronto, pero dejaron un gran legado musical, y alguien tenía que seguir haciéndolo. Prometo tocar canciones de los Ramones hasta que pueda”, afirmó.

En el show con el que recorre el mundo, toca entre 40 a 45 temas de Ramones, y haciendo eso él se siente “como si tuviera 18 años”. Recordó así aquel tiempo en que tuvo que dejar la banda, justamente por problemas con el alcohol, en 1983. En 1987 estuvo de regreso con una nueva mentalidad. Expresó también que él “nunca” fumó cigarrillos ni tomó drogas duras y que dejó de beber “hace 35 años”. “Cuando volví, dediqué el resto de mi vida a los Ramones y a cuidarme físicamente”, comentó.

Acerca de sus problemas con el alcohol, él siempre se muestra muy abierto a hablar en entrevistas. Mencionó que lo hace porque “tal vez” podría inspirar a otras personas a hacer lo que hizo, así como a él “mucha gente” le inspiró a parar de beber. “Si hay alguien a quien pueda ayudar, lo haré, explicando cómo lo hice”, señaló el baterista.

La vida de un Ramone

Esa experiencia y muchas otras más, Marky las volcó todas en su autobiografía “Punk Rock Blitzkrieg: Mi vida como un Ramone”, lanzada en 2016. Pero más allá de ser parte de dicha banda, Marky expresó que él no era “solo un Ramone”, ya que tocó anteriormente, por ejemplo, con Richard Hell & The Voidoids y otras bandas. Quiso contar eso y más, como también el haber sido testigo de los inicios del CBGB, donde fue “amigo de todo el mundo”.

“Hay mucho de que hablar, especialmente sobre los tiempos en Nueva York a mediados de los 70, y qué sucedía en ese momento política y financieramente. Hay un montón de cosas que estaban pasando que tuve que ponerlo en un libro, así la gente podría entender qué estaba pasando y, visualizar todo el cuadro”, pensó el músico.

En aquella época el punk sirvió como canal de expresión para los jóvenes, pero eso es algo que Marky no ve que suceda tanto hoy en día. “En estos tiempos cualquier banda puede levantar la voz sobre lo que está pasando en el mundo, en el país o en las ciudades, pero hay mucha gentrificación en el punk. Hoy las bandas lucen en el escenario pero no hablan, solo tocan fuerte, tocan rápido, se tatúan y ya dicen que son una banda punk, y no es así como funciona. Tienes que vivirlo, y eso fue lo que hicimos con los Ramones, y lo que hizo un montón de gente como Patti Smith o Blondie, vivirlo. Será mejor que las bandas punk de hoy en día, si quieren ser más legítimas, empiecen a escribir canciones sobre lo que los jóvenes puedan relacionarse con respecto a asuntos gubernamentales o sobre el desempleo. Ahí podrán ser tomadas más en serio”, sentenció el Ramone.

En la misma línea, el baterista reflexionó que el punk “ya lleva 45 años”, y consultado acerca de si hay alguna banda que hoy en día le llame la atención, dijo que “no, realmente”. Solo mencionó a una, los Gallows, de Londres. “Son buenos”, expresó, pero añadió que mira alrededor y no ve “nada original, es todo lo mismo”.

Asimismo, disparó que muchas bandas de punk de hoy pronuncian las palabras “tan rápido, que incluso no puedes entender”. Y eso fue algo que hizo “genial” a los Ramones, indicó, porque ellos tocaban a una alta velocidad pero se les entendía la letra. “Eso era importante para nosotros”, subrayó.

Si hay algo que Marky también valora es la originalidad, y acerca de eso, reconoció que las bandas de hoy en día tienen mucha más facilidad para crear y mostrar su música, por lo que deberían aprovechar eso. “Los Ramones se iniciaron cuando no había Facebook, Instagram, Twitter, nada, excepto diarios, y con suerte la compañía te daba una devolución sobre tu música. Ahora sencillamente puede subir tu música y enviarlo a la compañía, pero la originalidad es lo más importante”, ratificó. Acerca de eso, planteó que los fans “saben cuando estás tratando de copiar a alguien y raramente te escuchan”. “La originalidad mantiene las cosas en marcha”, consideró.

La música como factor de cambio

El poder que tienen las letras en las canciones, es para Marky algo importante, por eso expresó que “depende de las estaciones de radio de que pasen las cosas correctas” para que la música tenga el poder de cambiar las cosas ya sea en lo político o social. Él piensa que las radios deben “reproducir canciones que tengan un mensaje”.

El músico pensó, por ejemplo, en cómo la música electrónica, que hoy en día es una de las tendencias de moda, y dijo que esta “insensibiliza los sentidos”. “Es música realmente conservadora, es solo un bucle, no hay sustancia”, señaló. Sin embargo, observó que cuando él toca, a la gente le “encanta” escuchar a “una banda real, sin samples o computadoras, porque la música está hecha por personas, por humanos, y tenemos emociones”, puntualizó.

En dicho sentido continuó reflexionando que “el elemento humano está fuera cuando la computadora está involucrada en los samples”, entonces lo genial para él es que la banda “realmente toque sola, sin depender de nada más que de sí misma”.

Pero para el artista, lo que realmente le importa es que puede recorrer el mundo con la música que marcó a una época y a un cierto sector de la sociedad, pero que aún continúa resonando incluso en nuevas generaciones. “Estuve en China, India, Vietnam o Rusia, nunca creí que tocaría en esos lugares, y los fans de Ramones me sorprenden cantando todas las letras. Cuando el público hace eso en lugares a donde la banda no llegó, me hace feliz”, destacó.

Grietas internas

Pero como en toda banda, o en casi toda, los Ramones no fueron la excepción a la hora de tener problemas internos. Marky rememoró cómo las diferencias políticas entre Johnny y Joey fueron generando una grieta marcada en el grupo. “Joey era liberal demócrata y Johnny era conservador de derecha. Realmente no tenían mucho en común, pero la cosa es que era la música lo que nos mantenía juntos”, se sinceró Marky.

En esos días “éramos solo amigos”, pero “entre ellos eso (lo político) solía explotar”, relató el baterista quien, dijo, solía meterse en el medio de Joey y Johnny para calmarlos. Esas diferencias, según él, igual no causaban ningún ambiente tenso, y además a él eso no le importaba “mucho”. “Yo no estaba de acuerdo con la política de Johnny, pero eso no significa que no le hablaría más”, observó.

Además, declaró que esas diferencias no influyeron en el desarrollo del sonido de la banda. “Lo que sí creo es que eso que teníamos adentro lo soltábamos en el escenario, y era eso lo que hacía que tengamos ese gran sonido Ramone”.

De sus amigos pasó a hablar de otras personas que fueron por poco tiempo parte de Ramones, como el bajista CJ o el baterista Richie, quienes también ofrecen hoy día shows como tributo a la banda de Queens. Lo que ellos hacen, dijo Marky, secamente, que “no está bien, y todo el mundo sabe que no está bien”.

Amistad por sobre todo

En la entrevista también hubo tiempo para que Marky recuerde a su padre y las enseñanzas que este le dejó. Lo esencial, dijo, fue aprender de él que lo más importante del mundo es ser “una persona trabajadora”. “Si no fuera por el trabajo no habría nada”, comentó.

Además, puso en resalto que otra cosa que su padre le dejó en claro fue que se aferre siempre “a sus buenos y más cercanos amigos”. “Me dijo que trate a las personas de la forma en que quiero que me traten, no importa de qué color o religión sean, no importa lo que hagan. Tienes que darle una oportunidad a la gente y luego si no te gustan, no tienes que estar con ellos. Solo respetar a las personas”, agregó.

Punk como estilo de vida

“A mediados de los 70, cuando el punk empezaba, crecí a través de él. Por eso creo que el punk es una actitud expresándose en sí mismo, expresando lo que uno siente, es no tener miedo a ninguna consecuencia, siempre y cuando levantes tu voz y seas feliz haciendo eso”, reflexionó concluyente, además de invitar a la gente a no faltar a Ciudad Punk con un “Hey Ho! Let’s Go” final al otro lado del teléfono.

Fuente: ABC Digital.

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