Barrer la justicia en Alto Paraná

Barrer la justicia en Alto Paraná

El Poder Judicial es una de las instituciones más desacreditada de nuestro país. Una reputación merecidamente ganada gracias a las sospechosas actuaciones, desde ministro de la Corte, jueces y funcionarios de menor rango. Probablemente, uno de los mas graves errores de los constituyentes de 1992 fue haber dejado en manos de los políticos la selección de los aspirantes a jueces y fiscales. De esta forma se construyó una justicia totalmente sometida al poder político. Y como la política en los últimos años se convirtió en el refugio de delincuentes, la justicia está al servicio de la delincuencia.
Sin lugar a dudas, en el Alto Paraná es donde esta mala administración y uso del sistema judicial ha causado el peor de los daños. En esta circunscripción judicial del país los políticos nombran a jueces y fiscales para solo para recaudar y defender sus intereses. Al tener bajo sus dominios tal estructura, los políticos sinverguenzas, aumentan exponencialmente su poder en la región.
En los últimos meses, un nuevo escándalo judicial de esta zona del país se convirtió en noticia nacional, cuando tres camaristas dieron medidas a un policía condenado a diez años de cárcel por abusar sistemática de una niña, (su hijastra). El Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) tomó la determinación de enjuiciarlos y suspenderlos del cargo.
Lastimosamente, el JEM y la Corte Suprema de Justicia sólo toman acciones cuando hay presión social. No puede ser diferente, se sabe que el Jurado también es un cupo político y la sociedad fue testigo de cómo el ex senador Oscar González Daher, utilizaba su poder en el JEM para perseguir a sus potenciales enemigos y premiar a sus cómplices. Sin presión ciudadana, en nuestro país no se logran cambios. Esto además de demostrar la debilidad de las instituciones se constituye en un peligro para la democracia.
Alto Paraná y muy especialmente Ciudad del Este está pasando por un proceso de transformación. En el ámbito político, gracias a la acción ciudadana, se logró acabar con 18 años de hegemonía de la familia Zacarías-McLeod en la administración municipal. En este periodo se instalaron los esquemas más perversos de corrupción que minaron las diversas dependencias de la municipalidad. Los tentáculos de este poder político se extendieron al Ministerio Público y al Poder Judicial.
Así como la Municipalidad de Ciudad del Este se está depurando, de a poco, se debe también iniciar un proceso de limpieza del Poder Judicial, pues mientras se mantenga al mismo grupo corrupto de jueces, la justicia seguirá siendo utilizada como látigo contra la sociedad.
El problema de justicia en nuestro país no pasa sólo por cambiar jueces sino por una profunda reforma judicial para sacar del yugo político al Poder Judicial. No obstante, comenzar por limpiar los juzgados de magistrados obsecuentes, genuflexos y corruptos será sin dudas un paso importante para iniciar con el proceso de cambio.

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