“Piropos callejeros”

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Uno de los acosos más aceptables dentro de la cultura paraguaya es el famoso “piropo callejero”. La mayoría de las mujeres que vivan o se encuentren de visita en Paraguay han probablemente pasado por esto. Habrá quienes digan que “no es nada”, que probablemente “solo estemos exagerando”. Y admito, que hasta hace algunos días pensaba que en ocasiones algunas mujeres “probablemente” hayan estado exagerando.
Pero, hace una semana, esperando ómnibus, en una parada obligatoria de transporte público en Ciudad del Este, lo sufrí en carne propia. Paró un automóvil al que minutos después siguieron otros, cuyos conductores insistieron en “acercarme” y algunos iban más allá y me ofrecían dinero.

No reaccioné, no grite, no dije nada, nada más que gracias una y otra vez. Actué con educación y con serenidad frente a un montón de hombres, si se los puede llamar así, que probablemente tengan una esposa e hijas, en algunos casos hasta nietas. “Le gustaba, por eso no reaccionó”, es probablemente lo que algunos estén pesando, pero no, es más, lloré como dos horas después de lo ocurrido.
Y aquí entra el dilema de siempre ¿piropear es acosar? y sí, si es acoso. Porque es muy diferente que tu papá, tu hermano, un tío, un novio o un amigo te digas que estás linda, que se ofrezca a llevarte al trabajo o a tu casa, a que un señor con cara de pervertido venga y se “ofrezca”. Y no bastando con eso te ofrezca dinero, japoína, vamos a ubicarnos y a respetar los espacios.
Y el mayor problema, como si no fuera suficiente ya, es que la mayoría ha naturalizado esto y en ocasiones hasta vergüenza da contar porque a una la tratan de “exagerada” y es que da pena que existan personas que piensan que “piropear” es la manera de “conquistar” y da mucha más pena saber que no existe una ley o sanción que detenga todo esto.

Natalia Olmedo