El resentimiento de una reelección que no fue

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La agitada visita del presidente Horacio Cartes al Alto Paraná el pasado viernes dejó mucho de que hablar. En tono de resentimiento, se tiró contra la prensa, específicamente contra un matrimonio de periodistas pidiendo cárcel por acusarlos de incitar a la violencia. No es necesario ahondar demasiado, pues todos sabemos cómo sucedieron los hechos.
En el marco de uno de sus tantos recorridos, participó de un acto partidario en Ciudad del Este, donde recordó los sucesos del pasado 31 de marzo y en ese contexto dijo: “(…) ustedes se acuerdan que con una prensa que ponía el ‘Marzo Paraguayo de Cartes’, con un matrimonio ahí, que si hay justicia debería estar ahí con Stiben Patrón, porque incitaron a la violencia”.
Cartes se refería, sin dar nombres, a Óscar Acosta y Menchi Barriocanal, quienes desde su posición de comunicadores cumplían con su trabajo al realizar la cobertura sobre lo que ocurría en inmediaciones del Congreso Nacional esa jornada.
Con esta postura, el mandatario demostró que la herida, por no haber logrado que prospere la enmienda para validar su mentada reelección aún la tiene abierta y que el foco de su enojo es la prensa, que jugó un papel fundamental para evitar la violación de la Constitución Nacional.
Las expresiones de Cartes se constituyen en un intento explícito de atemorizar a todo aquel que intente cuestionarlo, no solo de los periodistas que tienen la obligación de informar, sino de la ciudadanía que tiene el derecho a ser informado.
Cada vez se hace más notorio el peligro por el que está pasando nuestra valiosa democracia, pues este gobierno con sus acciones se muestra cercano al autoritarismo y la intolerancia, allanando el camino hacia una dictadura.
El copamiento de las instituciones y el sometimiento de la justicia sirven de ejemplo a lo que estoy diciendo. Como respuesta -al pedido- no sería nada raro la “rápida acción” de una Fiscalía que se mueve de acuerdo a intereses sectarios y de poderes de turno.
La ciudadanía debe estar alerta ante las intenciones de limitar las libertades del tipo que sea y debe levantar su voz protesta ante estas situaciones. Depende de nosotros ponerle un “hasta aquí” a estas intenciones. La democracia y todos sus valores es una conquista que ya costó muchas vidas a nuestra sociedad. Sería muy lamentable que experimente un retroceso.

Por Patricia Alvarenga

palvarenga@vanguardia.com.py

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