El amor que tanto profesa

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Los concejales municipales de Ciudad del Este rechazaron una adjudicación para la compra de muebles escolares por un monto de G. 843.000.000 . Los ediles alegaron que hubo varias fallas en las documentaciones, como patente vencido y la entrega tardía de una serie de formularios como el de Informe de no estar en Quiebra. Estos documentos fueron remitidos después de la adjudicación, según la queja de los concejales. La empresa beneficiada es Classic Muebles SA.
Se constató que hay una cantidad considerable de sillas pedagógicas en los depósitos de la Escuela de Artes y Oficios. Dichos muebles están apilonados y llenos de polvo, vale resaltar que son sillas nuevas, en excelente estado.
Al ser consultados sobre las mismas, enviaron desde la Municipalidad un comunicado para explicar que se destinarán a aulas que están en construcción. “No existe nada que ocultar, esos muebles están aguardando las prontas terminaciones de obras de aulas para ser entregadas en las cerca de 70 instituciones en las que estamos en estado avanzado de realización de las mismas”(sic), expresa textualmente el comunicado.
Sin detenerme mucho en las faltas ortográficas y las concordancias del documento oficial, me cuestiono como cualquier otro ciudadano, padre de familia o docente: Si hay toda esa cantidad de sillas acumulando polvo en un depósito, ¿cuál es la necesidad de seguir comprando muebles? ¿por qué no se distribuyen esas mismas sillas a las escuelas más necesitadas?
Es lamentable llegar a una institución pública y encontrarse con unos niños ansiosos por estudiar pero que no tienen asientos, deben andar hurgando por salones ajenos a ver si sobra alguna silla, o en los depósitos, a ver si alguna tiene pupitre. Esto ha sido una constante desde mi época de escuela y colegio, inclusive, – como anécdota – recuerdo que un año tuvimos que hacer un fondo común con mis compañeros vendiendo hamburguesas los fines de semana, en el 2005, para comprar nuestras propias sillas (de plástico sin pupitres) y estudiar un poco más cómodos, porque no hay peor sensación que estar estudiando y estar incómodos. No hay manera de concentrarse.
Las sillas pedagógicas son elementos fundamentales para el estudiante y para el docente que desea impartir su clase a tiempo. Pues cuando los niños y adolescentes están buscando “sillas que sobran”, se pierden minutos de clases.
Opino que la intendente debería definir sus prioridades y demostrar de esta forma el amor que tanto profesa hacia esos niños más humildes. Que se distribuyan los muebles que se tienen, no hay porqué esperar “aulas nuevas” cuando tenemos aulas viejas llenas de niños que desean estar cómodos, y de forma urgente. Sin perder tiempo en cuestiones banales o caer en el chantaje a los más vulnerables.

Por Perla Benítez

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