Galería de hampones

614

Una denuncia que trascendió ayer a través de las redes sociales señala que desde hace varios días un grupo de policías realiza controles irregulares y extorsivos en el Km 15, de Minga Guazú. Según los vecinos, los uniformados se toman atribuciones de la Patrulla Caminera, y hacen revisiones como el estado de las luces de los rodados al solo efecto de presionar a los infractores para el cobro de coima.

Es una terrible realidad que nuestro diario viene denunciando históricamente, y que al parecer no tiene visos de solución. Desafortunadamente en nuestra sociedad la figura de la policía no representa una garantía para el ciudadano, ni mucho menos la esperanza de protección y seguridad. Observar una barrera policial no es sinónimo de que se está buscando la prevención de la denlincuencia o que se esté apuntando intimidar a los delincuentes. El ciudadano común automáticamente relaciona la figura de la barrera, sea de la Policía Nacional y con mayor razón de la Patrulla Caminera, con un operativo de recaudación ilegal. Los infractores pagarán una coima y seguirán circulando sin ningún problema.
Como sociedad tenemos el vergonzoso y terrible estigma de la tierra de la ilegalidad, la corrupción y la piratería. Aquí los funcionarios públicos vienen para enriquecerse, sean éstos policías, fiscales, aduaneros, funcionarios de Hacienda, justicia y trabajo, Senad y otros organismos públicos. Nadie escapa de este deseo de llegar a Ciudad del Este y el Alto Paraná para “forrarse de plata” y retornar a sus pagos como nuevos millonarios. Lo hicieron históricamente y lo siguen haciendo desvergonzadamente.
Ante esta terrible realidad, cabría alguna vez preguntarse ¿por qué nuestra región es tan propicia para la ilegalidad? Y muchos podrían responder por la vulnerabilidad de la zona fronteriza, pero eso no es cierto, porque existen miles de fronteras en el mundo que no tienen las particularidades que nosotros tenemos. Aquí los delincuentes se mueven a sus anchas y tienen la protección de las mismas autoridades. ¿Por qué nunca la sociedad civil ha emprendido una campaña de moralización y de limpieza contra la corrupción? De buenas a primeras algunos responden que es porque la mayoría participa de la corrupción, pero ello constituye una soberana mentira, porque aquí existe una sociedad mayoritariamente decente, honesta y trabajadora. Una sociedad que respeta las normas, paga sus impuestos y cumple las leyes. Sin embargo, es esta misma sociedad la que sigue apostando a los delincuentes. Basta mirar la lista de candidatos para las próximas elecciones, sobre todo de los dos partidos tradicionales, más que una lista de candidatos a cargos públicos parece una galería de hampones y delincuentes. Son los padrinos de la corrupción y la ilegalidad, que tienen la hipocresía y la caradurez de lanzar proclamas de honestidad. Lamentablemente, y así como están las cosas, seguirán manejando los hilos del poder y pudriendo nuestra sociedad, porque esa misma sociedad les permitió y los eligió y los volverá a votar. Y así seguiremos…

Comments

Comentarios desde Facebook