Lugares para el veraneo

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Comienza la temporada estival y la ciudadanía busca lugares para aplacar el intenso calor. En su primer fin de semana la pequeña playa habilitada en Hernandarias fue copada por bañistas que buscaban aprovechar el novedoso nuevo lugar de esparcimiento. El Alto Paraná tiene la particularidad de estar regado por numerosos arroyos y ríos, pero lamentablemente existen muy pocos lugares adecuados para el veraneo.
Los cauces de nuestros ríos se tornan extremadamente peligrosos y nuestros arroyos altamente contaminados y por lo tanto, no son recomendables ni adecuados para los bañistas.
En las inmediaciones del lago Acaray proliferan los balnearios clandestinos, donde unos avivados aprovechan el deseo de la gente de refrescarse en las aguas, para cobrar entradas y vender bebidas alcohólicas. Llamativamente las autoridades no intervienen estas explotaciones clandestinas. La municipalidad, la fiscalía ni mucho menos la policía actúa contra la explotación ilegal ni contra la venta de bebidas alcohólicas en espacios públicos, lo cual está penado por ley. Al contrario, los policías instalan barreras de “control” a la salida de los balnearios clandestinos para cobrarle una coima a los conductores que salen alcoholizados de estos locales.
Al mismo tiempo ya comenzamos a tener los primeros casos de ahogamiento de personas que acuden a los lugares inapropiados, lo que una vez más debe comenzar a llamar la atención para adoptar las medidas necesarias a fin de evitar más pérdidas de vidas de compatriotas.
Una vez más, notamos aún en estos casos la absoluta ausencia de las instituciones y de los organismos del Estado. No existen lugares peligrosos, lo que existe es una absoluta falta de interés de las autoridades de preservar la vida de los compatriotas. Podemos ver en el mundo cómo se practica el turismo en los lugares más inhóspitos y “peligrosos”, pero no se registran pérdidas de vidas, porque se toman todas las precauciones de seguridad para los visitantes. Lo que aquí tenemos es la absoluta indolencia de los funcionarios encargados de administrar las instituciones, quienes en medio de su inutilidad, mediocridad y falta de visión no crean las políticas y las condiciones adecuadas para aprovechar las riquezas que tenemos para la explotación turística.
Una intervención de las instituciones en estos lugares, a donde la gente está acudiendo para veranear, puede contribuir inclusive a movilizar la economía y además de ofrecer un sano y seguro lugar de esparcimiento para la población, se pueden generar fuentes de ingresos para los vecinos y moradores.
Por supuesto que seguiremos lamentando precariedades, accidentes y muertos porque tenemos autoridades incompetentes, quienes tienen como única perspectiva cómo seguir enriqueciéndose aprovechándose de sus cargos. La ciudadanía puede seguir esperando.

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