Cambio de estrategia

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Una vez más desde la oscuridad, el grupo criminal autodenominado EPP, dirigió ayer una operación de rescate de restos óseos de una persona, en la zona de Tacuati, departamento de San Pedro. Las autoridades hablaban de que habían sido hallados panfletos con indicaciones sobre la ubicación de una fosa donde estarían los restos.
Efectivamente una comitiva, cumpliendo las indicaciones dejadas en los papeles, encontró los restos óseos que fueron llevados a la capital para las pruebas de ADN. Para completar esta historia de terror fueron convocados los familiares del colono mennonita Abrahán Fehr para las tomas de muestras.
Empezamos así una vez más un año en el que el terrible grupo criminal se pone en la agenda y la atención de la opinión pública, dejando en evidencia el más terrorífico fracaso del gobierno de Horacio Cartes frente a esta banda de delincuentes. Ninguna otra administración tuvo tantos recursos y mecanismos legales para afrontar al EPP, como la de Horacio Cartes, pero paradógicamente durante este gobierno es que el grupo criminal se fortaleció de forma exponencial, manteniendo la mayor cantidad de secuestrados en la historia, perpetrando la mayor cantidad de ejecuciones y atentados, y aumentando evidentemente su zona de acción, ya que se expandieron hacia el departamento de San Pedro. Hasta no hace mucho el eje de actuación del grupo criminal se mantenía en la zona de Arroyito y Horqueta, departamento de Concepción.
Sin embargo, más que las críticas a un gobierno fracasado y desgastado, lo que hay que pensar a partir de ahora es el replanteamiento de las estrategias de combate a este grupo delictivo. Es evidente el fracaso de la denominada Fuerza de Tarea Conjunta, que de acuerdo a los resultados, fuerza es lo que menos tiene, pues no se puede decir que tenga el control del territorio ni mucho menos brindar garantías para los pobladores de aquella región.
La prueba de esta absoluta debilidad es este tipo de espectáculos de terror a los que nos somete cada tanto el grupo criminal. Enviar más fuerzas y disponer más dinero no arrojó ningún resultado en el combate. Es momento de buscar otras soluciones, que apunten verdaderamente a extirpar este mal de nuestra sociedad.

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