El peor discurso de un improvisado

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Uno de los mensajes más claros del electorado para la clase política, teniendo en cuenta los resultados de los comicios, es que la gente está cansada de los sinvergüenzas que defraudan la voluntad popular y se instalan en el poder gracias a los votos para perpetrar negociados, privilegiar a sus empresas y a sus amigos. En síntesis, nuestra gente está harta de la corrupción que destruye nuestra sociedad. Hay una pequeña claque de sinvergüenzas que se atornilló en el poder, y utiliza las instituciones para mejorar su posición económica y la de sus parientes y amigos.
Nuestra democracia agoniza por la corrupción galopante y la ciudadanía no quiere claudicar en la defensa de las libertades y las conquistas democráticas, por ello, en las urnas de las últimas elecciones los votantes le pasaron la factura a los políticos corruptos y a los violadores de la Constitución.
En Alto Paraná pasó exactamente eso. En el Partido Colorado triunfó Roberto González Vaesken, un hombre que viene de la actividad privada, rector de una universidad, que ni siquiera era conocido. Le desplazó de la candidatura a Juan Carlos Barreto Miranda, dentro de un movimiento, supuestamente porque puso dinero para la campaña. De otra forma no se explica su incursión dado que no tiene militancia, experiencia, ni carisma. En la noche de las elecciones, cándidamente, antes de que se termine el conteo ya dio una tímida conferencia de prensa y se retiró a su casa. Se estuvo a punto de cocinarle los resultados, si no fuera por la intervención de políticos de más experiencia quienes advirtieron de la jugada.
González Vaesken era la esperanza de que una persona coherente pueda limpiar la Gobernación del Alto Paraná, que arrastra una historia de corrupción, negociados e ineficiencia. Por ello, viene absolutamente de contramano el discurso retrógrado con un supuesto credo, burdamente copiado y en donde señaló que el peor colorado es mejor que cualquier otro dirigente. Los que le votaron a González Vaesken y le hicieron ganador fueron precisamente los colorados que optan por la decencia y que quieren una ANR limpia, de la que puedan sentirse orgullosos. En su discurso, el candidato les está diciendo a los que le votaron que están equivocados, que daba lo mismo votarle a él o a Elio Cabral, total, el peor colorado sigue siendo mejor. Entonces no hay que cambiar nada, dejar las cosas como están y abrazarse con los corruptos. En el mismo lodo, todos manoseados, como dice el tango. Lamentable.

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