Por docenas, son más baratos

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Ayer se publicaba en varios medios la información sobre la autorización de Argentina para la instalación de una base militar en la zona de Posadas. El argumento para el pedido es el fortalecimiento de la seguridad en la Triple Frontera y un nuevo análisis de la situación de esta región en lo que se refiere al crimen organizado, el narcotráfico y el posible financiamiento al terrorismo, con dinero proveniente de actividades ilegales, principalmente en Ciudad del Este.
Desde hace un buen tiempo, la mirada de Estados Unidos está centrada hacia nuestra región con los mismos argumentos. La ministra de seguridad de la Argentina, Patricia Bullrich, quien se encuentra recorriendo el país del norte, reconoció que existen muchas informaciones sobre la Triple Frontera pero que están “achanchadas”, es decir, carecen de credibilidad, por lo que pretenden una cooperación norteamericana con analistas de la DEA y de la CIA para estudiar mejor la región.
Solamente hace dos semanas, se difundía también una información que señalaba que agentes del FBI y de la DEA vienen trabajando con la Policía Federal brasileña, tratando de encontrar conexiones del grupo criminal Primer Comando da Capital (PCC) con el Hezbollah y que estaban desarrollando sus labores en región fronteriza con nuestro país.
Las versiones sobre el financiamiento al terrorismo con dinero provenientes de nuestra región, varias veces fueron desmentidas, hasta por el mismo Departamento de Estado de los Estados Unidos, pero lo que no se puede negar es la fuerte presencia del crimen organizado en la zona de la Triple Frontera y que esa realidad lo vuelve propicia para cualquier otro tipo de organizaciones criminales.
Lo llamativo en esta discusión es que al Paraguay, no se le considera como un interlocutor en todas estas cuestiones. Las autoridades americanas trabajan en coordinación con brasileños y argentinos y olímpicamente ignoran a los organismos de seguridad de nuestro país. La explicación no es muy complicada y es que nuestras autoridades carecen de absoluta credibilidad para el combate al crimen. El caso más emblemático como el asalto a la firma Prosegur, que supuestamente fue perpetrada por el PCC, por ejemplo, es la demostración más patética de la absoluta inutilidad de los organismos de seguridad de nuestro país y de nuestras autoridades locales y regionales. En aquella ocasión la ciudad estuvo dominada por los criminales y sus habitantes aterrorizados durante varias horas. El atraco evidentemente tuvo la protección y la venia policial, porque al día siguiente al otro lado del río los brasileños atraparon a 10, eliminaron a cuatro y recuperaron parte del botín. Hacia Paraguay, no pasó absolutamente nada, no hay detenido ni imputado, ni pistas.
Entonces es comprensible que nos ignoren y se concreten acuerdos con nuestros vecinos, porque aquí lamentablemente, nuestros funcionarios públicos tienen su código de barra con sus respectivos precios y por docenas, son más baratos. Vergonzoso!

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