En Paraguay, “la sociedad no premia al que estudia”

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El sistema social paraguayo no premia al que estudia, sino al contrabandista y al narcotraficante, aseveró ayer el sacerdote jesuita Jesús Montero Tirado, experto en educación. Advirtió que la educación en Paraguay sigue en lamentables condiciones.

En Paraguay la infraestructura de las escuelas públicas presentan un negro panorama.

El sacerdote jesuita afirmó que “el medio” transmite a los jóvenes el mensaje de que “no hace falta estudiar”, puesto que finalmente no va a encontrar trabajo y que el que se dedica al contrabando o al narcotráfico “gana mucho más”.
Calificó de una “barbaridad” y un “disparate total” que un profesor esté ganando G. 1.700.000 mensuales por ir a enseñar, lo que,de hecho, es una distorsión y un elemento disuasivo, puesto que el sistema no premia al que estudia y se esfuerza.
En ese mismo contexto, Montero Tirado lamentó que actualmente una gran mayoría de jóvenes paraguayos estén desviados hacia cosas que finalmente les perjudican, ya sea física o mentalmente. “La juventud está desviada hacia lo erótico y mucha droga, con lo que están destruyendo sus cerebros y terminan en la cuneta de la vida. Además, se permite que se siga vendiendo la droga, porque hay políticos que lo sustentan”, aseveró.
Montero aclaró que hay jóvenes que estudian y se esfuerzan, y los que han logrado aprovechar el tiempo y la oportunidad finalmente no se quedan en el país, sino que terminan yéndose al extranjero porque aquí no hay motivación, ni económica ni social. “Eso está en el inconsciente colectivo”, lamentó.
Por otra parte, manifestó que la escasez de recursos sumada al elevado costo de la educación en Paraguay es otro factor disuasivo, cuando “una familia con tres hijos ya no está en condiciones de costear sus estudios”.
“De modo que, ni bien tienen edad, los ponen a trabajar, donde tampoco tienen la oportunidad de estudiar, o ya no tienen ganas, o ya están cansados”, dijo.
Insistió en que en nuestro país hay demasiados elementos disuasivos que cortan las ganas de estudiar y terminan desmoralizando a los jóvenes. Acotó que el problema es complejo, pero nadie está pensando en generar una política especial para erradicar el flagelo.
Aseveró que, mientras tanto, el Estado paraguayo sigue derrochando miles de millones de guaraníes en los partidos y la clase política, pero poco o nada en la educación. “Ese modelo está agotado y el futuro no se ve nada claro en las actuales condiciones”, advirtió.

INVERSIÓN

Consultado sobre cuánto recurso hay que invertir para que la educación paraguaya mejore de nivel, el sacerdote manifestó que los famosos “Tigres asiáticos” (Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán) han venido invirtiendo en los últimos 30 años entre el 15% y 30% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación.
Sobre el punto, acotó que Paraguay debería estar invirtiendo, al menos, el 7% de su PIB anual para mantener un “sistema educativo mínimo”.
Alertó igualmente que, así como están las cosas, la educación paraguaya es insostenible, con una infraestructura que es mala (se cae a pedazos, arriesgando la vida de los alumnos), “y eso no persuade a nadie a estudiar”.

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