Estado criminal

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En un seminario internacional realizado el mes pasado en Foz de Yguazú, uno de los expositores explicó el trabajo conjunto que desarrollan los organismos de seguridad de los países latinoamericanos en el combate al crimen organizado internacional. Advirtió sobre el peligro que representan las organizaciones criminales, porque transponen fronteras y ponen en peligro la estabilidad democrática y el funcionamiento de los organismos del Estado. Uno de los expositores, sin embargo, señaló que existen “estados criminales” con los cuales no se puede compartir información de inteligencia. “Un Estado criminal se alcanza cuando el más alto liderazgo en un país está consciente de la utilización del aparato público para beneficio del crimen organizado y se vuelve cómplice del mismo, ya sea por medio de una cooperación activa o guardando silencio”, señala una definición de la American Enterprise Institute.
Dio la causalidad, que siendo un seminario del que participaban autoridades de los países del Cono Sur y mas específicamente de la Triple Frontera, llamativamente ninguna autoridad paraguaya fue invitada a participar del encuentro. Esto se explica, por ejemplo, considerando las actuaciones cómplices, porque ya no se puede decir sospechosas, en el caso de uno de los principales investigados en el caso Lava Jato, Darío Messer.
Esta mega investigación es uno de los procesos más grandes en la historia del Brasil en la lucha contra la corrupción. Se inició en el año 2013, pero el escándalo se viene publicando desde hace bastante tiempo con los procesos contra los principales involucrados e inclusive ya se realizó una serie de televisión sobre la investigación.
Es imposible que las autoridades paraguayas no hayan estado enteradas de estas investigaciones y de su implicancia internacional. Diferentes estados del mundo cooperaron de motu proprio con la investigación, permitiendo así que vayan cayendo piezas claves. En el mismo día en que se dictaba la orden de captura internacional contra Messer, en Uruguay detuvieron a cuatro personas, vinculadas al mismo proceso.
Sin embargo, en Paraguay se buscaron todas las formas posibles para dilatar los procedimientos y las órdenes para los allanamientos, lo que permitió que Messer desapareciera y por supuesto, en los operativos ya no se encuentren pruebas importantes.
Históricamente nuestro país ha sido refugio de criminales. Lo fue en la dictadura y también en el proceso democrático. Hasta hace poco se le brindaba protección a Ibar Pérez Corradi aquí en Alto Paraná. En estas condiciones es lógico que nuestro país sea apuntado como un “estado criminal” y sea excluido de planes internacionales de lucha contra el crimen. La sociedad debe reaccionar y barrer con los funcionarios que permitieron que se llegue a este nivel de destrucción de las instituciones de la república.

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