Del desorden para la corrupción

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Otro gobierno se está yendo sin poder al menos mejorar la infraestructura de acceso a nuestro país por el Puente de la Amistad, así como poner un poco de orden y combatir la ilegalidad en la zona. La cabecera de la pasarela sigue siendo un sitio de recaudación para funcionarios corruptos de Aduanas, que trabajan en forma conjunta con militares de la Armada Paraguaya.
Es así que en vez de ser un sitio limpio, lindo, con funcionarios correctamente identificados que se encargan de controlar el paso de personas, vehículos y mercaderías, se convierte en un mercado con la presencia de civiles que nadie sabe a ciencia cierta qué papel cumplen allí, y de vendedores ambulantes de todo tipo de mercaderías. Esto sin mencionar la suciedad, la basura y el aspecto de dejadez que presenta.
Al patético panorama que ofrece la zona primaria se suma la tarea extorsiva que desarrollan un poco más al interior de la ciudad, funcionarios municipales de la administración de la intendente colorada Sandra McLeod. Estos se instalan en medio de la zona primaria para cerrar el tránsito y generar congestionamiento para cobrar a todos los automovilistas que quieran evitar la larga fila que se forma para cruzar la vía hacia el Brasil.
En cualquier país civilizado la frontera es un lugar de acceso restringido, donde solamente permanecen las personas encargadas de realizar los controles. Esto normalmente están bien vestidos y bien identificados porque eso hace a la imagen del país. No es necesario ir lejos para hacer una comparación. Solo basta mirar el lado brasileño del mismo puente para ver la enorme diferencia que existe. Allí los funcionarios uniformados de la Policía Federal, de Aduanas y Migraciones con portanombres colgados del pecho, se encargan de atender a los usuarios de la vía. No hay nadie más.
El Código Aduanero paraguayo, en su artículo 11 establece que solamente las personas vinculadas a la actividad aduanera podrán ingresar a las zonas primarias. Agrega que en todos los casos la autoridad aduanera autorizará la permanencia en la zona primaria por el tiempo estrictamente necesario para el desarrollo de sus funciones específicas.
Ningún funcionario puede alegar desconocimiento de la ley y las normas, por tanto, se puede concluir que los civiles y vendedores que invaden la cabecera de la pasarela internacional tienen la autorización del administrador de Aduanas local Alberto David Reinaldi Ojeda, y el comandante de la base naval apostada en el lugar, Cap. N. (DEM) Silvio Vargas Méndez.
Estas autoridades responsables de esta lamentable situación deberían mostrar un poco más de patriotismo y buscar mejorar el aspecto del acceso a nuestro país desalojando del lugar a todas las personas que no tienen nada que ver con los organismos de control. Es lógico pensar que el desorden es intencional para desviar la atención del esquema corrupto que permite el ingreso masivo de productos de contrabando mientras ellos van recaudando sus jugosas coimas y forrándose de dinero.

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